Elisa Rojas
Concepción
Nació en Concepción en 1871, apenas un año de concluida la Guerra contra la Triple Alianza.
Elisa creció en un hogar numeroso junto a sus 13 hermanos y hermanas. Su padre, el Capitán Gorgonio Rojas de Aranda Urbieta fue un sobreviviente de la guerra cuyas acciones hoy son reconocidas como heroicas y su madre, Bonifacia Aquino, quien no sólo sobrevivió a la guerra sino a la violencia extrema contra las mujeres concepcioneras conocida con el nombre de “la masacre de Concepción” ocurrida entre abril y mayo de 1869 y donde su propia madre, falleció lanceada por el sargento mayor Gregorio “Toro Pichaí” Benítez.
La familia de Elisa, además de ser próspera en términos económicos, estaba muy ligada al quehacer político no sólo en el norte del país sino a la capital, ya que su padre había sido uno de los fundadores del Partido Liberal de 1887. Es posible que en la adolescencia y parte de su juventud, discusiones y debates en torno a la puja partidaria entre liberales y colorados hayan tomado parte de su cotidiano ya que su actuar público -o el motivo por el que su nombre es conocido- está ligado a una acción política impensable para mujeres de fines del siglo XIX e inicios del XX.
En 1900 el presidente Emilio Aceval decretó elecciones que debían llevarse a cabo en el año siguiente para elegir senadores y diputados. Particularmente en los departamentos de Concepción y San Pedro, las elecciones fueron además de fraudulentas, llevadas a cabo con mucha violencia; los candidatos enfrentados eran los renombrados políticos José Segundo Decoud por el Partido Colorado y el Dr. Cecilio Báez por el Partido Liberal. En mayo de 1901, tras una convulsionada sesión en el Senado, el Congreso dio como ganador de la banca a José Segundo Decoud.
La publicación de la sentencia en la prensa hizo que Elisa Rojas de Quevedo acompañada de 35 mujeres se dirijan a la oficina de Correos y Telégrafo de Concepción y envíen un telegrama de duelo al Senado. El mismo decía textualmente: “Villa de la Concepción, 25 de mayo de 1901. Damas paraguayas que suscriben envían sentido pésame por incorporación senador traidor José Segundo Decoud. Dios proteja destino Patria.” A continuación, aparecieron los nombres de las 36 mujeres firmantes. Usando ironía y el sarcasmo, las mujeres concepcioneras convirtieron un normal telegrama de pésames por el fallecimiento de una persona, en un contundente objeto de protesta política.
Lo que sucedió posteriormente entre mayo y junio expresado en distintos medios escritos, ha sido calificado por las politólogas Line Bareiro y Clyde Soto y la historiadora Mary Monte como el primer gran debate público del feminismo y del lugar que ocupan o deberían ocupar las mujeres paraguayas en la sociedad.
Elisa vuelve a aparecer en el escenario político tres años después, en 1904 cuando junto a 22 concepcioneras, se unieron a mujeres asuncenas -entre quienes se encontraba Serafina Dávalos- para, en medio de la revolución de ese año, dialogar con el Gral. Benigno Ferreira en aras de encontrar un acuerdo de paz.
Actualmente, Elisa Rojas Aquino de Quevedo es considerada referente histórica en Concepción, la misma ha inspirado diferentes actividades para dar a conocer su papel en la historia del Paraguay.
Redacción: Ana Barreto y Marcia González
Fuente:
Ofelia Martínez y Mary Monte, “Dios Proteja Destino Patria” Las concepcioneras de 1901. Centro de Documentación y Estudios. Asunción. 1999.
Registros de genealogía: www.martinromano.com
Este retrato fue realizado en el marco del proyecto «Kuña Mandu’a», llevado adelante conjuntamente por CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, Kuña Róga y el Ministerio de la Mujer, con el apoyo de la Oficina de la Primera Dama.
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